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SARA MONTIEL 
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BIOGRAFÍA DE SARA MONTIEL

María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández1 , conocida artísticamente como Sara Montiel (Campo de Criptana, Ciudad Real, 10 de marzo de 1928 - Madrid, 8 de abril de 2013)2 3 fue una actriz de cine y cantante española que obtuvo también la nacionalidad mexicana en 1951.4

Tras debutar con pequeños papeles en películas españolas como Locura de amor (1948), hacia 1950 decidió probar fortuna en América. En apenas cuatro años rodó catorce filmes en México, cuya industria cinematográfica vivía entonces su «Época de Oro»5 , y de ahí dio el salto a Estados Unidos con una llamativa participación en Veracruz de Robert Aldrich, filme al que siguieron otros dos dirigidos por Samuel Fuller y Anthony Mann.

De vuelta en España, la joven actriz afianzó su estatus de estrella internacional con las películas El último cuplé y La violetera, que desvelaron su particular estilo como cantante y que se convirtieron en formidables éxitos de taquilla, estrenándose en diversos países de Europa y Latinoamérica así como en India y Egipto. Los honorarios que cobró por La violetera convirtieron a Sara Montiel en la actriz mejor pagada del mundo hasta la fecha, firmando un contrato de exclusividad por película6 , y los discos publicados con sus canciones llegaron hasta Grecia y Brasil, superando en ventas mundiales a Elvis Presley y Frank Sinatra . En los siguientes quince años, la diva española protagonizó únicamente melodramas musicales pensados para ella, y alcanzó tal popularidad que actuó en la Unión Soviética en plena «Guerra Fría», en 1965.

En una España gris condicionada por la dictadura y las limitaciones económicas, Sara Montiel fue la cara más barroca y sensual del espectáculo, gracias a sus papeles de mujer fatal y a sugerentes vestidos que tentaban la censura. Actriz de gran éxito comercial, mayormente en las décadas de 1950 y 1960, participó en 60 películas. Se retiró del cine en 1974, pero como figura musical se mantuvo activa hasta el final: publicó diversos álbumes, ofrecía recitales en teatros y presentó programas de variedades en televisión. A los 81 años de edad grabó con el dúo Fangoria la canción discotequera "Absolutamente" y su correspondiente vídeo musical, y pocos meses antes de morir seguía dando actuaciones acompañada de un pianista.

Como demostración de la perdurable fama de la española, en vísperas de su repentino fallecimiento el Festival de Cine de Berlín estaba planeando un homenaje en su honor.

«Sara Montiel sabía de luces, de montaje, conocía bien el cine. Decían que era una actriz complicada. No, era cumplidora, no tenía caprichos. Sabía cómo fotografiarse, cómo se montaban los filmes, dominaba los 'playbacks'... Porque, como ella misma decía, lo suyo no era ser actriz o cantante, sino otra cosa. Estrella.» (Declaraciones de Mario Camus, director del filme Esa mujer, en el diario El País).

Índice

1 Biografía y carrera
1.1 Inicios
1.2 Etapa en México
1.3 Actriz de Hollywood y estrellato
1.4 Rodeada de estrellas
1.5 El último cuplé
1.6 Apogeo de su faceta cinematográfica
1.7 Adiós al cine
1.8 Carrera como cantante y en TV
1.9 Fallecimiento
2 Vida amorosa y transcendencia en la cultura popular
3 Premios y reconocimientos
4 Filmografía
5 Discografía
6 Bibliografía
7 Referencias
8 Enlaces externos

Biografía y carrera

Nació en el seno de una familia manchega humilde que subsistía por medio de la agricultura, y fue bautizada con el nombre de María Antonia Aurelia Isidora Vicenta Josefa Abad Fernández. Sus padres fueron Isidoro Abad y María Vicenta Fernández Palacios (1898-1969). Tras la Guerra Civil, la familia se estableció en Orihuela (Alicante) en busca de un clima más benigno dado que el padre padecía asma; él trabajó en Orihuela como distribuidor de vinos. La futura estrella acudió al Colegio de Jesús María de San Agustín en esa ciudad, pero tuvo una alfabetización muy primaria pues las monjas del colegio la formaron más bien en labores domésticas como la costura. Ella misma reconoció que debutó como actriz sin saber leer correctamente, por lo cual en lugar de ojear los guiones memorizaba de oído los diálogos que le recitaban. En Orihuela falleció muy joven un hermano suyo, que está enterrado en el cementerio local, y Sara tuvo además dos hermanas mayores: Elpidia (1914-8 de enero de 2006), quien vivió junto a Sara en la casa de la actriz en Madrid hasta que falleció, y Angelines (nacida en 1925 ).
Inicios

Desde muy pequeña María Antonia destacó por su belleza y sus dotes artísticas. A los trece años de edad sorprendió a todos cantando una saeta durante una procesión de Semana Santa en Orihuela, y con la aprobación paterna fue llevada a Valencia por la familia Ezcurra a fin de mejorar su formación; si bien cursó estudios muy básicos. En 1942 representó a Valencia en un concurso de jóvenes talentos en el Parque del Retiro de Madrid, presentado por el popular locutor Bobby Deglané. Aunque la incipiente artista resbaló y se cayó en el escenario, consiguió cantar con acierto "La morena de mi copla" (un éxito de Imperio Argentina) y ganó el primer premio, que consistía en una paga de 1.000 pesetas mensuales durante un año, cifra entonces importante. Con este dinero, la futura Sara Montiel se instaló en Madrid e inició estudios de declamación.

En 1944, gracias a unas fotos sugerentes tomadas por Gyenes, llamó la atención de Vicente Casanova, un influyente productor de cine y agente de publicidad, uno de los dueños de la compañía cinematográfica Cifesa. Pero fue el fotógrafo Gyenes y no Vicente Casanova quien la presentó al director Ladislao Vajda, húngaro como él; así es como ella tuvo su primera aparición en el cine a los 16 años de edad en Te quiero para mí (1944), donde apareció como actriz secundaria con el nombre artístico de María Alejandra. Sería a partir de la película Empezó en boda cuando usaría el nombre artístico de Sara Montiel, sugerido por el actor y humorista Enrique Herreros. Aunque tardó muchos años en auparse como diva musical, ya algunos filmes tempranos (como Mariona Rebull) incluyen canciones suyas.
« Sara es la única actriz del mundo a la que se puede fotografiar de cualquier lado y siempre queda bien...».
—J. PEVERELL MARLEY, nominado al premio Oscar y con un Globo de Oro. 7

Tras participar con pequeños papeles en más filmes como Bambú (con Imperio Argentina) y la versión de 1947 de Don Quijote de La Mancha (que recibió un Premio de la Crítica en Nueva York), su primer papel de importancia fue como rival de Aurora Bautista en el exitoso melodrama histórico Locura de amor (1948), basado en la vida de la reina Juana la Loca y dirigido por Juan de Orduña. En este filme el papel de Felipe el Hermoso lo hacía Fernando Rey, quien al igual que Sara disfrutaría años después de una carrera internacional. A este trabajo la joven actriz sumó otros roles todavía secundarios en La mies es mucha, Pequeñeces y El capitán veneno (1950), comedia de Luis Marquina protagonizada por Fernando Fernán Gómez. Su belleza y talento permitirían a Sara Montiel lograr grandes éxitos años después, pero el cine español de entonces le quedaba pequeño pues la encasillaba en papeles de cara bonita, y siguiendo los consejos del dramaturgo Miguel Mihura encauzó su ambición hacia México y Estados Unidos. Su última película española de esta etapa fue una coproducción: Aquel hombre de Tánger (1950), con el veterano Nils Asther, galán del cine mudo que había trabajado con Greta Garbo, Joan Crawford y Barbara Stanwyck.
Etapa en México

Gracias al éxito de Locura de amor (1948), donde ella hace el papel de una bella villana, Sara Montiel llamó la atención de la industria cinematográfica mexicana, que vivía su «Época de Oro», y pronto la joven actriz española se convertiría en una de las figuras cotizadas del momento, junto con Dolores del Río, María Félix, Miroslava, Katy Jurado, Arturo de Córdova y Pedro Infante, entre otros artistas. Tuvo la ocasión de trabajar con varios de ellos. Sara Montiel ha sido recordada y admirada en México hasta su muerte; incluso las nuevas generaciones lamentaron su deceso.

En 1951 Sara Montiel adquirió la nacionalidad mexicana, y revelaría años más tarde: «Me hice mexicana, claro. Todavía tengo mi carta de nacionalidad en la caja fuerte. Cuando me casé con Tony Mann, en Los Ángeles, me casé con mi otro pasaporte, el mexicano».8 9

Es en este año cuando el director Miguel Zacarías, quien dirigió sus tres películas a lado de Pedro Infante, le cambió el nombre de Sara a Sarita Montiel, como parte de un sistema estratégico que reforzaría el estrellato de la nueva actriz española en el cine mexicano; siendo gracias a esto que Sara aparece, en los créditos de sus filmes americanos, como Sarita Montiel, tanto en México como en Hollywood.

Sarita Montiel participó en catorce producciones mexicanas, debutando con la película Furia Roja (1950), con Arturo de Córdova. A ésta le siguieron filmes como: Cárcel de mujeres (1951), con Miroslava Stern y Katy Jurado; Necesito dinero (1951), con Pedro Infante; Porque ya no me quieres (1953), con Agustín Lara... Uno de estos filmes, Piel canela (1953), se rodó en parte en Cuba, gracias a lo cual Sara pudo conocer al escritor Ernest Hemingway, quien residía en la isla. En esos años, Sara volvió a desvelar sus dotes como cantante, interviniendo en espectáculos con Los Panchos y los citados Agustín Lara y Pedro Infante.

Durante su etapa mexicana, y dado que su madre padecía mal de altura en México D.F., Sara alquiló para ella una casa en Cuernavaca, lo que propició que conociese a otras figuras célebres como Diego Rivera, Frida Kahlo y la actriz Merle Oberon.
Actriz de Hollywood y estrellato

Sus interpretaciones en Cárcel de mujeres y Piel canela abrieron a Sara Montiel las puertas para entrar a Hollywood en 1954. Allí llegaría a ser la primera artista española en obtener éxito, trabajando con varias de las máximas figuras del Star-system de la época como Gary Cooper, Burt Lancaster, Joan Fontaine y Vincent Price.

Su primer trabajo en la «Meca del cine» fue en el western Veracruz, dirigido por Robert Aldrich con un plantel de célebres actores tales como Gary Cooper, Burt Lancaster, Denise Darcel, Cesar Romero, Ernest Borgnine y Charles Bronson. Con Veracruz, donde encarnaba a una guerrillera mexicana bella y temperamental, Sara Montiel logró índices de popularidad que jamás había tenido una artista española. En los créditos de esta cinta apareció con el nombre de Sarita Montiel, y así figuraría en sus restantes trabajos en Hollywood, donde llegó a ser apodada «la bomba latina».

Según varias fuentes, la actriz recibió un contrato estándar de siete años extendido por Harry Cohn, magnate de la empresa estadounidense Columbia Pictures, pero lo rechazó pues temía que un acuerdo de exclusividad la encasillase en papeles de hispana. Por ello, sus siguientes trabajos fueron como actriz independiente para diferentes empresas productoras, y llegado el momento, ella tendría libertad para regresar a España sin seguir atada a un contrato.

Su segundo trabajo en Estados Unidos fue la película musical Serenade (conocida en español como Serenata o Dos pasiones y un amor), basaba en un relato de James M. Cain y protagonizada por el tenor y actor Mario Lanza. Él contó que eligió a Sara como partenaire a raíz de que su hija Colleen la vio en una revista mexicana y opinó: «Es la mujer más guapa que he visto en mi vida». El reparto de Serenade incluyó a dos estrellas ya legendarias: Joan Fontaine y Vincent Price. El rodaje comenzó con una mala relación entre las dos actrices principales, lo cual en cierta manera reflejaba la tensión de sus personajes: en una memorable escena, Sara da unos pases de toreo y amenaza a Joan apuntándola con un estoque. Por suerte, la actriz española se ganó la amistad de la diva americana con un halago: durante la toma de unos primeros planos donde Joan Fontaine no aparecía, Sara le rogó que permaneciese ante ella, a fin de sentir mejor las emociones de la escena. Se hicieron amigas, y Fontaine la ayudaría a conseguir su siguiente papel. Durante el rodaje de esta producción Sara Montiel conoció a quien sería su primer esposo, Anthony Mann, el director de la cinta, y en los descansos trató con Elizabeth Taylor y James Dean, quienes rodaban Gigante en un plató cercano.

Durante una breve estancia en España Sara rodó El último cuplé, y sin esperar a su estreno, regresó a Estados Unidos para abordar su tercer filme en Hollywood, en esta ocasión para la compañía RKO Pictures: Run of the Arrow de Samuel Fuller (película que en España fue titulada Yuma). Este filme fue producido por el marido de Joan Fontaine, quien intercedió para que Sara obtuviese el único papel femenino relevante. Aquí ella interpretaba a una india sioux y tuvo por compañeros a Rod Steiger, Ralph Meeker, Brian Keith y nuevamente a Charles Bronson. El director Samuel Fuller relató que Sara congenió rápidamente con los indios reales que participaban en el filme como figurantes; en poco tiempo se entendió con ellos, lo cual llamó la atención de Clark Gable, quien rodaba otra película en un paraje cercano y acudió a conocer a la actriz española. Otro dato curioso es que según algunas fuentes, la voz de Sara fue doblada por la joven actriz Angie Dickinson.
Rodeada de estrellas

Durante su estancia en Estados Unidos, Sara Montiel se integró en los círculos sociales de las grandes estrellas del cine y el espectáculo, que entonces eran casi inaccesibles para los artistas hispanos. Gracias a sus prometedores trabajos en Hollywood y a su matrimonio con Anthony Mann, trató con muchos de los ídolos que había admirado desde niña: desde Marlene Dietrich, Ingrid Bergman y Greta Garbo hasta Frank Sinatra, Alfred Hitchcock, Henry Fonda, Bob Hope... Marlene Dietrich le dio consejos sobre moda (por ejemplo, le recomendó que vistiera diseños en colores blanco, negro y rojo) y Sara tuvo invitada en su casa a la legendaria Greta Garbo, entonces ya retirada del cine y que no se dejaba ver en actos públicos. Como prueba de la confianza que tenían, la Garbo jugó al tenis con Anthony Mann y almorzó con la pareja tras ducharse en su cuarto de baño.

En Nueva York Sara Montiel llegó a conocer a Marilyn Monroe y a su esposo, el escritor Arthur Miller, así como a los músicos Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, quienes entonces componían el musical West Side Story. Sara igualmente trabó amistad con la actriz que sería protagonista de la película homónima: Natalie Wood, a quien dio consejos sobre maquillaje. En una ocasión Sara y la cantante Billie Holiday acudieron juntas al restaurante "Four Seasons" de Nueva York, y como no dejaron entrar a Holiday por ser de raza negra, la actriz protestó arrojando unos platos. También trató con Marlon Brando cuando éste rodaba el musical Guys and Dolls con Sinatra; Sara relató que no sucumbió al sex appeal del joven actor, si bien entablaron cierta amistad y Brando acudió una mañana a la casa de la actriz española para probar unos huevos fritos típicos de su tierra.

Aunque Sara Montiel tenía proyectos para realizar otras películas como The American (con Glenn Ford) o Burning Hills, ella decidió retornar a España. Iba a ser un regreso sólo temporal, pero súbitamente la actriz alcanzó tal éxito en su país que optó por no volver a Hollywood.
El último cuplé

Aprovechando un viaje a España por vacaciones antes del rodaje de Yuma, Sara rodó en 1957 una cinta de bajo presupuesto titulada El último cuplé dirigida por Juan de Orduña, que realizó más por amistad y gratitud que por dinero. A pesar de sus modestos medios (los decorados eran de cartón y algunos vestidos, de papel) la película fue un éxito de taquilla inmenso, en parte porque Sara incluía números musicales con una voz, susurrante y grave, totalmente opuesta al estilo atiplado de Raquel Meller, Imperio Argentina y otras estrellas españolas de la canción. Sus interpretaciones de "Fumando espero" y "El relicario" serían recordadas durante generaciones.

“Por todas partes de España donde he ido he sido aclamada espontáneamente; Valencia, Tarragona… En Tarragona lloré como lloro ahora mismo y en cada momento que pienso en lo buenos que han sido todos conmigo. A veces pienso que este éxito es una especie de desagravio que me tributa el público por no haberse fijado antes en mí”
Entrevista a Sara en La Vanguardia (1957).

Apogeo de su faceta cinematográfica

El último cuplé logró distribución internacional, al igual que su álbum de canciones, y marcó un hito en el cine español por su recaudación, por lo que Sara Montiel firmó un contrato multimillonario para realizar películas de producciones europeas (hispano-francesas-italianas) que la convirtieron en la estrella de habla española mejor pagada de la década. Se dijo que con La Violetera empezó a cobrar un millón de dólares por película (al cambio, unos treinta millones de pesetas de la época), cifra que de ser cierta igualaría el sueldo que firmó Elizabeth Taylor años después por Cleopatra. Disfrutando de condiciones tan ventajosas, Sara decidió no regresar a Hollywood, donde temía que su origen hispano la seguiría condicionando laboralmente. Y en una ocasión lo explicó así: «Después del éxito de 'El último cuplé', ¿iba a seguir haciendo de india?».

La violetera, ya con más presupuesto y rodada parcialmente en París, fue otra producción de éxito. Con el italiano Raf Vallone como coprotagonista, se proyectó en el parisino Palace Gaumont, entonces la sala de cine más grande del mundo. En La violetera y en su siguiente película, Carmen la de Ronda (con Jorge Mistral como galán), la artista volvió a cantar con su voz grave y estilo particular, lo cual redoblaba el atractivo de su indudable fotogenia y exuberante figura. Las canciones de estos filmes se publicaron en álbumes que alcanzaron enorme difusión; se distribuyeron incluso en Grecia y Brasil, alcanzando tales ventas que superaron las que en esos momentos tenían Frank Sinatra y Elvis Presley .

A dichos filmes les sucedieron otros doce en los siguientes quince años, todos dentro del género de cine musical y enteramente concebidos para el lucimiento de su protagonista, con argumentos de melodrama y un cuidado vestuario. La explotación comercial de estas películas era tan grande y se prolongaba tantos meses, que el estreno de alguna se aplazó para que no compitiese con la anterior. Entre ellas se pueden citar: Pecado de amor, La bella Lola (adaptación libre de La dama de las camelias), La dama de Beirut, Samba (rodada en Brasil), Esa mujer (1968; dirigida por Mario Camus con guion de Antonio Gala) y Varietés (con Vicente Parra, dirigida por Juan Antonio Bardem). Varios de estos filmes se rodaron con galanes extranjeros como el argentino Alberto de Mendoza, el belga Fernand Gravey, el francés Maurice Ronet (luego famoso por su papel en A pleno sol de René Clement) y los italianos Giancarlo Viola y un joven Terence Hill (cuando aún se llamaba Mario Girotti). La actriz era tan rentable que en ocasiones pudo elegir a sus compañeros de reparto, al director de fotografía e incluso intervino en la elección o sustitución de algún director.

Durante esta época, las películas de Sara Montiel causaban tal sensación que se estrenaban en lugares tan lejanos como El Cairo y Bombay. En París eclipsaron a títulos tan célebres como Trapecio (con Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida) y obligaron a aplazar los estrenos de El puente sobre el río Kwai y de Una parisina de Brigitte Bardot. En una ocasión la actriz acudió al Festival de Venecia con su marido Anthony Mann, que presentaba su nuevo filme, y la popularidad de ella era tal, que la aconsejaron que no acudiese para no eclipsarle a él. En el Festival de Cine de San Sebastián de 1958, Sara permaneció firmando autógrafos durante una hora y cincuenta minutos. Años después, con motivo de su segunda boda en el Vaticano, fue recibida por Pablo VI, quien se declaró admirador suyo.

Por desgracia, según los críticos, Sara Montiel terminó «muriendo de éxito» como actriz: las ansias comerciales de los productores y el deseo de no defraudar a sus fans la llevaron a encasillarse en un género melodramático sin evolución que a principios de los años 70 perdía gancho frente al nuevo cine de destape.
Adiós al cine

Con la llegada de la Transición y el predominio del género de destape, Sara Montiel decidió dejar el cine con apenas 46 años de edad, pero se volcó en su faceta musical, mayormente con recitales en teatros y presentando programas de variedades en televisión. Mantuvo una extraordinaria popularidad y la admiración de nuevas generaciones de cinéfilos, escritores y músicos; el escritor Terenci Moix la apodó «Saritísima» y dijo de ella, entre otras cosas: «Ella es nuestra Mae West, ejemplo de un erotismo tranquilizador». Prueba de la veneración que aún suscitaba cumplidos los 60 años fue su ambicioso disco Purísimo Sara (1988), con canciones nuevas creadas para ella por músicos como José María Cano (integrante del grupo Mecano), Joaquín Sabina, Javier Gurruchaga, Antonio Carmona, Carlos Berlanga, Nacho Canut y Óscar Gómez, quien así mismo fue el productor del álbum. Fue un trabajo discográfico muy cuidado: con un repertorio variado en temas y estilos, lujosos arreglos orquestales y fotografías de estética muy actual hábilmente retocadas.

Aunque diversos directores como Pedro Almodóvar ofrecieron guiones a Sara Montiel, ella se mantuvo firme en su negativa a regresar a la gran pantalla; afirmaba que el antiguo Star-system había desaparecido y que ella no encajaba en el nuevo tipo de cine que se estaba produciendo. Con todo, en 2011 reapareció sorpresivamente rodando algunas escenas para la película Abrázame, debut del director manchego Óscar Parra de Carrizosa aún por estrenar. Hizo un breve papel paródico interpretándose a sí misma.
Carrera como cantante y en TV

Como cantante tuvo éxito en su carrera, sobre todo al volver a poner de moda el cuplé con su forma de cantar, de modo que sus álbumes se publicaron en diversos países europeos y americanos, desde Rusia hasta Brasil, y llegó a cantar en griego. Las enormes ventas de discos influyeron, sin duda, en que Sara Montiel se mantuviese fiel al género de cine musical durante sus últimos quince años de carrera como actriz. El éxito de su primer álbum, El último cuplé, cogió desprevenidos a todos: Sara firmó con la compañía Columbia la publicación de la banda sonora y acordaron que cobrase un porcentaje de las ventas (royalties), lo cual terminó siendo una fortuna.

Rompiendo con la tradición de voces atipladas impuesta por Raquel Meller y otras intérpretes del género, Sara cantaba con una tesitura más grave, similar a la de contralto. Su voz no era poderosa, pero sí bien entonada, aterciopelada y muy sugerente, de una acusada personalidad que la hacía reconocible instantáneamente. Durante los ensayos vocales para El último cuplé como Sara no llegaba a entonar las notas más agudas de los temas, pedía varias veces al compositor Juan Solano que bajase de escala, a lo que él respondió: «Si seguimos bajando más, nos sentamos debajo del piano». De los temas interpretados en El último cuplé se destacó "Fumando espero", con el que Sara Montiel terminó identificándose ya que, desde la adolescencia, practicaba el tabaquismo, hoy un hábito mal visto, pero que se consideraba por entonces como elegante. Entre sus interpretaciones más recordadas también se cuentan: "El relicario", "La Violetera", "Lágrimas negras", "Bésame mucho", "Perfidia", "Valencia", "Tatuaje", "Ojos verdes", "El polichinela"... Muchas de estas canciones eran clásicos de décadas atrás que ella actualizaba con su inconfundible voz y con una sensualidad inusual en España.

Como su última película, Cinco almohadas para una noche (1974), no consiguió el éxito de las anteriores, Sara dejó el cine y se volcó en dar espectáculos en teatros, una opción ya habitual entre artistas extranjeras como Marlene Dietrich, Judy Garland y Eartha Kitt. Doña Sara de la Mancha, Saritísima o Saritízate son ejemplos de los muchos espectáculos teatrales que presentó con éxito. En ocasiones colaboró con otras figuras veteranas como Josephine Baker, Olga Guillot y Celia Gámez.

«Saritísima» se mantuvo activa en el mundo musical hasta sus últimos días. A su repertorio clásico sumó en la década de 1970 temas más audaces, como "Me gustas cuando callas" (adaptación de un poema de Pablo Neruda, un escritor mal visto por el franquismo) y la sensual canción "Touch Me". Sus álbumes Purísimo Sara (1988) y A flor de piel (1991) reunieron composiciones hechas expresamente para ella como "Bolero triste" de Joaquín Sabina, "¡Ay, qué caray!" de José María Cano, la movida canción pop "Atrévete otra vez" de Carlos Berlanga y Nacho Canut, "Fúmame, fúmame" compuesta en equipo por Sabina, Antonio Carmona y Javier Gurruchaga (quien la grabó a dúo con Sara), y el tango "Macho" de Óscar Gómez. Posteriormente la veterana estrella hizo incursiones menos acertadas en la música de ritmos más jóvenes (llegó a hacer rap), si bien en 2009 volvió a triunfar: a los 81 años de edad grabó con el dúo Fangoria la exitosa canción "Absolutamente" y su correspondiente videoclip, en el cual aparecía contoneándose flanqueada de hombres desnudos.

En televisión ejerció de presentadora en los programas semanales Sara y punto (realizado por Eduardo Stern, y donde tuvo invitados como Charles Aznavour y Luciano Pavarotti) y Ven al Paralelo, que se grababa en un teatro en Barcelona y con el cual estuvo dos temporadas en el canal La 2. En el año 2002, sorprendió al protagonizar un anuncio para los premios "MTV Europe Music Awards" de ese año, parodiando su imagen de vieja gloria: aparecía maquillándose acompañada de una doncella uniformada y exclamaba «Marvellous!».
Fallecimiento

Si bien con los achaques propios de su edad, la actriz gozó de buena salud hasta el final, por lo cual su muerte sorprendió a todos. Falleció el 8 de abril de 2013 en su casa en el barrio de Salamanca de Madrid tras sufrir «una grave crisis» de la que no se dieron más detalles. La actriz habría sufrido «una muerte súbita» y todo apunta a que se debió a causas naturales, por un fallo cardíaco. Murió un 8 de abril, como su admirada María Félix. Infinidad de figuras del espectáculo de varias generaciones lamentaron su fallecimiento públicamente, desde Concha Velasco, Marujita Díaz, Raphael, Julio Iglesias, Mario Camus y la mexicana Silvia Pinal hasta Alaska y Loquillo.

Fue enterrada en el cementerio de San Justo de Madrid al lado de su hermana Elpidia y su madre, María Vicenta, como fue su deseo en vida. Durante su sepelio, el coche fúnebre con los restos mortales de la artista recorrió las principales calles de Madrid para así poder brindarle el homenaje de sus conciudadanos. En las pantallas gigantes de la Plaza de Callao, donde se paró el coche fúnebre unos minutos, se emitieron dos de sus películas más emblemáticas durante dicho acto, La violetera y El último cuplé.
Vida amorosa y transcendencia en la cultura popular

Con su actividad en televisión y recitales en teatros, Sara Montiel retuvo su fama mucho después de haberse retirado como actriz de cine; todavía en 2012, un año antes de fallecer, seguía dando conciertos con voz en directo. A esta popularidad constante también contribuyó su presencia recurrente en la prensa rosa, a veces por noticias controvertidas.

Aficionada a las joyas y la ropa vistosa, cultivó una imagen sofisticada y cumplidos los sesenta años mantenía una envidiable lozanía, ayudada por estrictas dietas y ocasionales retoques de cirugía estética (que ella reconocía). Consciente de la importancia que una buena imagen tenía en su profesión, declaró: «Mi mayor trabajo es adelgazar, por que si no, no trabajo». Con el lanzamiento de su álbum Purísimo Sara sorprendió: aparecía en la portada vestida con traje y corbata, y promocionó el disco en televisión luciendo una espléndida figura con lujosos vestidos. En sus sesiones fotográficas y reportajes supervisaba la posición de cámaras y luces para potenciar su imagen.

En el año 2000 Sara Montiel publicó sus memorias, Vivir es un placer, escritas por el dramaturgo Pedro Víllora y donde dio un repaso (no exento de controversia) por su carrera y amores.

La actriz tuvo cuatro matrimonios. Su primer esposo fue Anthony Mann, director de cine norteamericano, con quien se casó dos veces en 1957: primero in artículo mortis, por consejo de la hija del director, y por segunda vez en matrimonio civil cuando él se restableció de su enfermedad. Sara había conocido a Mann en el rodaje de la película Serenade. Mann trabajó en España, dirigiendo la producción El Cid, y Sara cuenta que le ofrecieron el papel de Doña Jimena, y que ella recomendó en su lugar a una estrella italiana emergente por aquel entonces: Sophia Loren. La pareja se divorció en 1963.

Su segundo marido fue el industrial José Vicente Ramírez Olalla. Se casaron en la Iglesia de Montserrat, en Roma. Este matrimonio duró dos meses, si bien concluyó en buenos términos.

Su tercer esposo fue el empresario y periodista mallorquín José Tous Barberán, más conocido como Pepe Tous (1931-1992), con quien contrajo matrimonio después de diez años de relaciones. Juntos adoptaron a los dos hijos de la popular artista, Thais (03/03/1979) y José Zeus (21/05/1983).10 Tous murió de cáncer a los 61 años y dejó a Sara una estimable fortuna.

En octubre de 2002 la actriz contrajo matrimonio civil con el cineasta cubano Tony Hernández; una relación sumamente controvertida y discutida en la prensa, que no llegó a un año de duración pues la unión se disolvió en julio de 2003.

A lo largo de su carrera, y aprovechando sus etapas de soltería, la actriz se relacionó (de manera más o menos íntima) con escritores y demás personajes ilustres, como Ernest Hemingway, quién le enseñó a la artista a fumar habanos. Se dice que Sara vivió un romance con el actor James Dean, con quien estuvo a punto de viajar el día que él murió en accidente de tráfico. Una foto de ambos juntos es de las últimas que se conocen de James Dean, y con ella se anunció en la prensa la muerte del joven mito.

Para León Felipe, el importante escritor y poeta español, Sara fue su musa y su mayor inspiración. «La Mancha en ti, mujer, y en mi corazón el dardo», fueron palabras que el insigne poeta dedicó a su admirada. En una ocasión llegó a decir: «Eres demasiado bella para el cine, lo tuyo es el teatro». También Miguel Mihura fue un amor importante en la vida de Sara, así como su Pigmalión. Sara llegó a pedirle matrimonio a Mihura, pero a pesar de publicarse las amonestaciones preceptivas para ello, no llegaron a casarse. Indalecio Prieto, un político de izquierdas a quién Sara conoció cuando él estaba en el exilio, fue una relación corta pero de la que Sara ha guardado un gran recuerdo.

El actor Maurice Ronet, para Sara compañero y amante, trabajó con ella en Carmen la de Ronda, Mi último tango y Noches de Casablanca, viviendo un apasionado idilio que traspasó la pantalla. Con Giancarlo del Duca (1936), más conocido en España como Giancarlo Viola, trabajó en La mujer perdida y La dama de Beirut, y vivieron un romance que él decidió cortar. Cuando Pepe Tous murió, Giancarlo apareció de nuevo en su vida y el romance se reanudó, pero "Gianca" (como ella lo llamaba) engañó a Sara y a pesar de hablarse de boda entre ambos, decidió cortar con él definitivamente.

Como ella misma cuenta, tuvo también una relación tormentosa con el fotógrafo de La bella Lola (1962) Mario Montuori.

Durante los últimos años la actriz rechazó varias ofertas para volver al cine, y declaró que nunca llegó a echarlo de menos porque no le gustaba la industria actual. Pedro Almodóvar ha confesado que Sara siempre fue su "obsesión" desde joven. Ambas leyendas comparten orígenes manchegos. El conocido cineasta le dedicó un sentido y emotivo homenaje en la película La mala educación, donde el protagonista (Gael García Bernal) interpreta (con un vestido de Jean Paul Gaultier) a un transformista que canta el bolero "Quizás, quizás, quizás", emulando a la actriz en el film Noches de Casablanca (1963).
Premios y reconocimientos

Sara fue galardonada con la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha (2008)11 y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2010).12 También recibió la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. En 1959 ganó un Disco de Oro por el álbum La violetera, que contenía canciones de la película homónima.

En su ciudad natal, Campo de Criptana (provincia de Ciudad Real), tiene un molino-museo en la sierra de los molinos, y también cuenta con una calle con su nombre y con una estatua que ella misma inauguró al cumplir los 80 años de edad. La casa donde nació está identificada con una placa.

En 1972 fue nombrada Ciudadana de Honor de Los Angeles, recibiendo la llave de la ciudad de mano del alcalde Sam Yorty, e igualmente recibió las llaves de otras tres urbes estadounidenses: Nueva York, Miami y Chicago . En 1982 fue reconocida por el gobierno francés con la Orden de las Artes y las Letras, y en 1994 el actor Burt Lancaster entregó a su amiga Sara el Golden Eagle, el premio más importante de la comunidad hispana de Hollywood; galardón instituido por la organización Nosotros fundada por Ricardo Montalbán.

En 2011 recibió una Estrella en el Paseo de la Fama de Madrid y en 2012 regresó a Estados Unidos para ofrecer una pequeña gira de conciertos y charlas. En su aparición en Nueva York, la actriz atrajo a tantos periodistas como Mario Vargas Llosa, y el alcalde Michael Bloomberg le envió una elogiosa carta.

En 2013, en vísperas de su fallecimiento, se supo que el Festival de Cine de Berlín planeaba un homenaje en su honor, y también se ha rumoreado que la actriz Jennifer Lopez proyectaba rodar una película biográfica sobre ella. Además, María Antonia hace una pequeña aparición en el musical de Jorge Berlanga, con música de Carlos Berlanga, A quién le importa.
Filmografía

1943 - Te quiero para mí (aparece como "María Alejandra") (España)
1944 - Empezó en boda (España)
1945 - Bambú (España)
1945 - Se Le Fue El Novio (España)
1945 - El misterioso viajero del Clipper (España)
1946 - Por el gran premio (España)
1946 - Mariona Rebull (España)
1947 - Confidencia (España)
1947 - Don Quijote de la Mancha (España)
1947 - Alhucemas (España)
1947 - Vidas confusas (España)
1948 - Locura de amor (España)
1948 - La mies es mucha (España)
1949 - Pequeñeces (España)
1950 - El Capitán Veneno (España)
1950 - The man from Tangiers /Aquel hombre de Tanger (España, EEUU)
1950 - Furia Roja (versión en inglés: Stronghold con Veronica Lake en el papel de Sara) (México, EEUU)
1951 - Necesito dinero (México)
1951 - Cárcel de mujeres (México)
1951 - Ahí viene Martín Corona (México)
1951 - El enamorado /Vuelve Martín Corona (México)
1952 - Yo soy gallo dondequiera (México)
1952 - Ella, Lucifer y yo (México)
1953 - Reportaje (no aparece en la edición final) (México)
1953 - Porque ya no me quieres (México)
1953 - Piel canela (México, Cuba)
1954 - Frente al pecado de ayer /Cuando se quiere de veras (México, Cuba)
1954 - Yo no creo en los hombres (México, Cuba)
1954 - Se solicitan modelos (México)
1954 - Donde el círculo termina (México)
1954 - Veracruz (EEUU)
1956 - Serenade /Dos pasiones y un amor (EEUU)
1957 - Yuma (EEUU)
1957 - El último cuplé (España)
1958 - La violetera (España)
1959 - Carmen la de Ronda (España)
1960 - Mi último tango (España)
1961 - Pecado de amor (España)
1962 - La bella Lola (España)
1962 - La reina del Chantecler (España)
1963 - Noches de Casablanca (España)
1964 - Samba (España, Brasil)
1965 - La dama de Beirut (España)
1966 - La mujer perdida (España)
1967 - Tuset Street (España)
1969 - Esa mujer (España)
1971 - Varietés (España)
1973 - Cinco almohadas para una noche (España)
2011 - Abrázame (España)

Documentales y Bandas Sonoras

1971 - La casa de los Martínez (documental) Interpretándose a si misma.
1973 - Canciones de nuestra vida (documental) Interpretándose a si misma.
1996 - Asaltar los cielos (documental) Interpretándose a si misma.
2002 - Sara, una estrella (documental) Interpretándose a si misma.
2002 - Machín, toda una vida (documental) Interpretándose a si misma.
2003 - Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor - su tema "Nena" en la banda sonora.
2004 - La mala educación - 2 canciones en su voz en la banda sonora.

Discografía

1956 Sara Montiel en México (Recopilatorio de sus canciones más destacadas de las películas que hizo hasta 1956 en Estados Unidos y México)
1957 El último cuplé.
1958 Baile con Sara Montiel.
1958 La Violetera.
1958 Besos de Fuego.
1959 Carmen la de Ronda.
1960 Mi Último Tango.
1961 El Tango.
1961 Pecado de Amor.
1963 Noches de Casablanca.
1963 La Bella Lola.
1963 La Reina del Chantecler.
1964 Samba.
1965 La Dama de Beirut.
1966 La Mujer Perdida.
1967 Canta Sarita Montiel
1968 Tuset Street.
1969 Esa Mujer.
1970 Siempre Sara.
1970 Sara.
1971 Varietes.
1975 Sara... Hoy.
1977 Saritísima.
1978 Anoche con Sara.
1988 Purísimo Sara.
1989 De Cine.
1991 A Flor de Piel.
1995 Amados Míos.
2003 Todas Las Noches A Las Once
2003 B.S.O. Mil nubes de paz - su tema "Nena" en la banda sonora.
2004 Sara Montiel La Diva
2004 B.S.O. La mala educación - 2 canciones en su voz en la banda sonora.
2008 Sara Montiel La Leyenda
2009 Absolutamente Saritísima. Completamente, Científicamente y Televisivamente (con Fangoria)

Bibliografía

Sara Montiel y Pedro Víllora: Memorias - Vivir es un placer (2000). Editorial Plaza y Janés.
Javier Alfaya: Sara Montiel. Dopesa, Barcelona, 1971.


Enviada por omar_foh
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