Fangoria

Biografía de Fangoria

Fangoria: Innovación y Creatividad en la Música Española

Inicios y Formación

Fangoria es el proyecto musical de Alaska (Olvido Gara) y Nacho Canut, dos figuras icónicas de la movida madrileña, que han aportado un toque distintivo a la música pop y electrónica en España desde su formación en 1989. Antes de crear Fangoria, Alaska y Nacho ya eran conocidos por su pertenencia al grupo Alaska y Dinarama, y Alaska y Pegamoides, bandas imprescindibles en la escena musical de los 80.

1989: El Nacimiento de Fangoria

El cambio a Fangoria representó un paso crucial en la carrera de Alaska y Nacho. La necesidad de explorar nuevos horizontes musicales, alejándose del pop-rock y adentrándose de lleno en la electrónica y el techno, se materializó con este proyecto. Su primer álbum, “Salto Mortal” (1990), marcó esta dirección con temas como “Hagamos algo superficial y vulgar”, que capturaron la atención por su innovadora propuesta.

Década de los 90: Exploración y Crecimiento

Durante los años 90, Fangoria lanzó varios álbumes que consolidaron su identidad sonora y estética. “Un día cualquiera en Vulcano” (1992) y “Interferencias” (1998) fueron trabajos importantes, aunque no masivos en ventas, que permitieron al grupo experimentar y expandir su audiencia. La colaboración con productores y DJ's internacionales consolidó su influencia en la música electrónica.

2000: Consagración y Reconocimiento

El inicio del nuevo milenio trajo consigo un éxito comercial significativo. El álbum “Naturaleza muerta” (2001) incluyó sencillos como “No sé qué me das”, que se convirtieron en auténticos himnos. Este disco marcó un punto de inflexión para el grupo, que comenzó a llenar salas de conciertos y a recibir más presencia en los medios de comunicación.

“Arquitectura Efímera” y “El Extraño Viaje”

“Arquitectura Efímera” (2004) y “El Extraño Viaje” (2006) siguieron consolidando este éxito. La colaboración con productores como Carlos Jean aportó un sonido fresco y accesible, sin perder la esencia del grupo. Temas como “Retorciendo palabras” y “Criticar por criticar” evidenciaron su capacidad para seguir capturando la atención del público.

La Década de 2010: Innovación y Nuevos Exitos

En esta década, Fangoria demostró que la longevidad no está reñida con la capacidad de sorprender. Álbumes como “Cuatricromía” (2013) y “Canciones para robots románticos” (2016) fueron aclamados por su innovación y frescura. La capacidad del grupo para reinventarse constantemente quedó patente en estos trabajos, combinando elementos electrónicos, glam y pop.

“Extrapolaciones y dos preguntas” y su continuación

“Extrapolaciones y dos preguntas” (2019) y su continuación “Extrapolaciones y dos respuestas” (2020) recopilaron versiones de canciones que influyeron en su carrera, junto con nuevos temas, mostrando su versatilidad y capacidad de rendir homenaje a sus raíces a la vez que ofrecían algo novedoso.

Conciertos y Apariciones en Medios

Fangoria es conocido por sus vibrantes conciertos, que combinan música, imagen y performance. La estética siempre ha sido un componente vital del espectáculo de Fangoria, con Alaska como una figura carismática y Nacho aportando su inigualable talento en la programación y sintetizadores. Las giras han llevado al grupo por toda España y diversos países de América Latina.

Además, su presencia en medios de comunicación ha sido constante. Alaska ha participado en programas de televisión, tanto como presentadora como invitada, expandiendo aún más la influencia del grupo.

El Legado de Fangoria

La influencia de Fangoria en la música española es innegable. La combinación de creatividad, valentía y constante reinvención ha permitido al grupo mantenerse relevante a lo largo de las décadas. Su capacidad de fusionar diferentes estilos y su perseverancia en el ámbito musical los ha convertido en referentes indiscutibles del panorama pop-electrónico en España y más allá.

Fangoria sigue siendo un puente entre varias generaciones de oyentes, sirviendo como inspiración para innumerables artistas y demostrando que la música, cuando es auténtica y apasionada, no tiene fecha de caducidad.

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