| De repente las cosas se volvieron poco sólidas,
tropezando en el tembloroso suelo
tirando flechas para derribar los tornados.
Derribarlos
al piso.
Miró una hoja caída, por buena suerte saltar a agarrar.
Mucho para nuestra sorpresa, una mariposa
luego se hundió en su duración.
En la duración en nuestras vidas.
Dentro de nosotros mismos
el sol oculto que quema y quema
pero nunca le hace ningún daño a nadie.
Tiritando locamente en la oscuridad
como un animal abandonado en el estacionamiento
y ella me abrazó y luego me mostró
la belleza del corazón humano.
Dentro de nosotros mismos
el sol oculto que quema y quema
pero nunca le hace ningún daño a nadie.
El sol oculto que quema y quema
pero nunca le hace ningún daño a nadie. |
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