J.s Homero

Carta Magna: Chapter 1

J.s Homero

LETRA

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En una tierra lejana
Bordada entre paja y vertientes de lagunas puras
Cuna de letras y vestigios ancestrales
Un joven escritor emerge desde las entrañas
De una cuidad patrimonial
El tiempo efímero y cambiante en ella
No nos hace entender si crece
O si se desmorona
Pero tan simple y cálida nos honra

En la época en donde el hombre sabio
Da su vida por tecnología cambiante
Tan empeñado en optimizarla
Cada gota y cada suspiro
Ya no llegan a oídos de los niños
Ahora se ven reflejados en circuitos
El hombre sin saberlo está construyendo su fin
Las grandes potencias mundiales
Serán las primeras en caer
Qué ironía que lo grande, desgate su fuerza en algo que lo hará pequeño
Y lo pequeño desgate su poca fuerza en algo que siempre será un sueño
Pero la ley de ser el primero
Es la gasolina incitada en medio de la nada
Para dar cabida a que se acelere la destrucción

Se prenden la cuidad de aquel poeta
Lo que se refleja en sus sueños
No es el brillo de un oro vacío
O un armamento inseguro
Es el brillo de esperanza que esconde la pupila
Es el deseo de escribir con tinta sobre el papiro
Es el deseo de alguien petrificado para ser digno
En tantos años de amorío de un lápiz con el papel
El joven como cupido siempre fiel
Desde lo más interno de su ser traspasando la piel
Fecundaba de ese romance lo que para él era un ser
De bella figura como elixir de mujer
Tal virgen que de las letras se poseía
Parecido a la vida, denominado poesía

En esa cuidad patrimonial la calle se vuelve más fría de lo normal
Sus ríos con aguas preñadas desde el Cajas
Gritan con el caudal que no cesa de crecer
Avisa a los morlacos que llovió al amanecer

En las casas entra un viento que va besando las ventanas
Como un murmullo frío resbala el pasadizo
Aquel poeta sentado en una butaca de ébano
Disfrazado aquel viento, invade todo su cuerpo
Impenetrando de escalofríos al joven escritor
Encerrado en su morada, se mecía en la butaca
La intriga toca el pensar del escritor
Lleno de un lance de pensamientos de dolor
No importa qué ante el lema de su visión pagana
Todas las dudas se enmarquen sin respuestas
Él da forma a sus ansias, cristalizando sus ideas
Y aguarda lentamente una aurora lejana con respuestas

Que una consagrada afonía, su ruido de angustia enmudezca
Que encierren su ego malquerido y él sea quien lo espose
Que su pensar se vierta en masas titánicas o pequeñas
Y amortiguado su pensamiento la verdad sea dicha
Que lo duerman en la azotea célebre del sueño
Tal vez el mañana corra libre entre el pasto
Tal vez la tinta se cuajé antes de que la palabra respiré
Tan solo si el mañana nos asegurará el porvenir
El sueño no fuera sueño y solo existiera el vivir

Meses más tarde desde aquella noche…
A vísperas no tan lejanas de una fría navidad
Las noticias alardean de que la guerra está siendo invitada
Es invitada para que se conciba pavisosa en la mesa
Sin pretender dar una charla amena de paz
Ella vendrá a ser partícipe de la última cena
Los conflictos armados son más sangrientos que un derrame y están ansiosos por el plato fuerte de la cena
Las potencias mundiales alistan el traje de gala
Los tercermundistas mendigan en la acera por espigas de paz
Y los pueblos trabajan bajo la miseria de una fría víspera de navidad

En esta noche no nacerá el divino niño
No habrá villancicos en las afueras
Santa Claus no bajará por la chimenea
Los magos se esconderán de esta tierra
Porque hoy es la noche de la gran cena

El brindis con cianuro, antes de que las metralletas entonen la melodía del gran baile
La copa brilla entre miradas rebosantes del más puro pecado
Las manecillas del reloj se dan el beso de la muerte
E inicia el parpadeo más largo
El trueno que rompe almas
Gritos de grandes potencias
Celos en su ser
Con su repulsivo odio, paren la hija desdichada
Que ha nacido para desunir lo que nunca ha estado unido
Desde el medio oriente viene cantando un gemido
Que de ira se ha ahogado, pero ha llegado a esta cena
Para prender fuegos artificiales
Y a pesar de ser odiada se pelearán por tenerla
Y el más digno, al final, flameará ante ella su dichosa bandera

Se lo oye a mil leguas de distancia
Todos tiene en boca el hablar del gran baile
La prensa comunica que es la fiesta más revolucionara en años
Como si fuera una noche de gala milenaria
Una alfombra roja se extiende de un río de sangre que cada segundo crece
Viene desde la cima, brilla como carmesí
Una cumbre escarlata que asombra
Da vértigo la altura
Pero más indignación da saber que es hecha de sangre pura

Por ser la lucha más digna de nuestro siglo
Trepan las cuestas y estampan sus huellas
Todos quieren una corona que no existe
De pies y manos manchados con sangre roja
Suben, y van a tratar de flamear su bandera

Inútil obsesión, inerte deseo de que reine la paz
Su avidez insaciable, siempre será la misma

Inútilmente al borde del abismo, un divino crucifijo un soldado lleva en mano
Redoblando sus ímpetus, escala con fe
El dolor lo abruma
Y a los copos flotantes de la bruma
Demanda fuerzas y le pide alas
Entre ese inhóspito sueño
Es despertado por una bala
Con la fe marchita
Los ojos tristes y los labios secos
Grandes retumbos de bombas contraen su pecho
Y termina su angustia
Sin alas y con el alma rota
Muere con la derrota

En cambio, al filo del mar
Los buques de guerra
Tenían inspiración de piratas
La barca de los aliados se navegaba sola
En cambio, los del eje, frívolamente vagaban donde el azar los incline
Con la energía de los rudos tifones de la China
Arrojan el ancla varias veces, esquivando al enemigo

Los aliados y los del eje ambos batallan con el son de las olas
Como dos cucharas bailando en una gelatina
Y halagan a la reina de la cena con su canción divina
Las bombas retumbando en el puerto
La guerra en alta mar nunca queda invicta

En las lejanías del puerto…

Aquel escritor buscaba refugio
Sin las fuerzas de gen malévolo
Sin la filosofía de un gen histórico
Y sin el gen de la inspiración
Solo se oye el son de un canto pecaminoso
El canto de una madre, por su hijo el soldado:
Oh dios tu fuerza no detengas, su timidez en vano
Haz que vuelva al aposento junto su madre
Iza el pañuelo blanco con viento de su temblorosa mano
Él mi hijo, que aclama piedad con el alma estrangulada
Asienta tu piedad en la cruz que lleva con él
Yo la bendecí con tu hijo San Gabriel
Por favor señor ten piedad de él

La fuerza de aquella señora era por su hijo, con la fe de poderlo volver a ver
, pero ahora solo nos queda seguir avanzando hacia la nada

Ríos y ríos de lágrimas
Ríos y ríos de gente
A seis metros de la redonda de la iglesia más cercana
Todos recurren a su fe
Bajo la plateada caricia de la luna
Que se levanta
Y bajo un rocío portentoso de estrellas
Cruzan las tres hermanas silenciosas y bellas
La muerte, la soledad y la pena
Todas danzan sobre el velo de todas ellas
Porque sus seres queridos
De polvo son y la pólvora en polvo los ha convertido

Bajo la plateada caricia de la luna
Van blancas, tímidas y desnudas, cogidas de la mano;
La libertad y la paz
Huyen a ríos de sangre la retirada
Se dilatan solitariamente del camino
Y cuando cruzan ellas, un relámpago repentino
Se convierte en la huella que se dibuja sobre el suelo
Mostrando la única salvación para este mundo
“morir”

Luego el escritor avanza buscando un resplandor lejano
Encuentra a una joven chica con una aureola de tristeza;
Su pigmento vertido por rosas
Su vestido tejido en guirnaldas
Y un erótico ambiente de aromas la circunda
Era la tercera virgen de miradas radiosas
Bajo la plateada caricia de la luna
En tres rutas diversas se divide el sendero
Que ofrece un diferente destino
Y cada cual elige un distinto sentido
El joven escritor encuentra a la gente ansiosa
Pero la virgen queda absorta y grita que no sigan ningún camino
Bajo la plateada caricia de la luna
Todos huyen por el camino más fácil
Madres con niños pisoteadas por imprudentes
El escritor baja el ceño y se acurruca junto aquella virgen
¿De verdad virgen?
¿De verdad adorada?
Una simple enseñanza
Que, entre tanta gente alborotada
Por ser alocada prosiguió por cualquier camino
Cuando al inicio
Se encontraba la esperanza
El escritor irá sobre las cosas de la vida
Con noble lentitud
Con un sensorio blancor de nieve
Que dejará a la guerra como una huella
Y el flébil parpadeo de la estrella bajo la plateada caricia de la luna
Ascenderá las cumbres solitarias
Y allí como arpa eólica, azotarán las almas

Pero hasta ese entonces…

Los borrascosos vientos brotan
Sus cuerdas de rugidos y plegarias
Esquivan lo que ofusca y lo que asombra
Al humano que abajo queda
Que afine su alma hasta que pueda
Escuchando el silencio al ver la sombra
Que se amen así mismo, de tal modo
Que compadezcan al cielo y al abismo
Qué sin desviar los ojos de la lucha
Puedan sus ojos contemplarlo todo
Y que lleguen, por fin, a la escondida playa de este minúsculo universo
Y que logren oír su propio verso en donde palpita el alma de la vida

Más aquel escritor, que no puede abandonar la realidad
Su pensamiento es ofuscado por la presión de la sombra
Y la razón se altera, mientras la pupila se empaña
Y ante el retumbo de las bombas en las esquinas
Ante la horrible mueca del sufrimiento humano
Lo muerdan como un cáncer, que lentamente lo maté
Pero él es valiente, porque su sangre palpita libertad

Pero a veces, una hoja desprendida
De lo alto de los árboles, que cae como lágrima
De las aguas que pasan, con un silencio sonoro
Como el gemir del colibrí
Rápido y muy sigiloso
Así se deslumbra la vida de aquel escritor

Luego de charlar con la virgen…

Vuelven al campo de batalla bien medrosos y lejanos
Los sueños de los americanos
La furia concentrada en un gatillo
La cena no cesa, sigue en la noche y gime en el día

Aquellas estrellas con los barcos se conocerán
Las familias de rodillas, llorando detrás de una cruz
Esa cruz, esa plagaría por tus hermanos
Una bala te susurra que fue en vano

En alta mar el dolor penetra
Sus espíritus, bucean, van hasta el fondo
Tratando de equilibrar los miedos en los combatientes
Que se aferran a su bandera
Un ambiente sutil, hace correr el estrepitoso llanto
En las fronteras, se nota este canto doloroso de todo lo que existe y solloza, porque saben que no habrá salvación

El plato fuerte de la cena se acerca…

Se escondían las estrellas dando paso a una temblorosa mañana seca
Al joven poeta se le cercan en bandada los delirios
Saluda a las nubes a su paso, pensado en las almas caídas
Porque toda la gente yace en el piso
La fe ha muerto en todos

¡Divina sensación!, por un instante
Son los sentidos de agudeza rara
Que el escritor siente, al escuchar lo que murmuran
Todos los creyentes, al saber que su Dios les ha fallado

De todo se liberan
Dejan caer los rosarios y crucifijos al piso
Y junto a ellos caen la vergüenza de haber sido engañados

Van a tratar de vivir una nueva vida, de tal modo
Que ya no se sepa, ni se difunda lo que hoy han aceptado
Porque si no irán a solas con su alma desprotegida, por un ángel que nunca ha existido
Por una soledad que espanta
Por los ahogos de tristeza
Mientras se duermen en calma sus últimos pensamientos de fe
Tendiendo a malas palabras se limitan a inclinar la cabeza
Porque tiembla la vil naturaleza humana
Y cada bombardeo les hace aceptar esta realidad

Dicen bien...

Goza sin rezar la pena de la vida
Porque correr al tumulto anónimo de aquel Dios, a cantar por él
Llevará tu canción como todas, a la nada
La raíz de una planta, que se marchito por una senda escondida

Al fin, eso es la vida
Acaso, tu vida no espera
Cuando ya hayas probado de todo en el banquete
Sabrás que esta cena aún no termina
Sube, despega el ancla, tiende tu vela y vete
Mientras los otros roncan
Tú despierta al país de ensueño
Pero estas palabras son casquetes vacíos frente las municiones de las armas

El tiempo siguió avanzando…

Voces de soledad oyó el escritor
En un eco tan doliente y sin sentido
Como un dolor diferente en cada sonido
Vibraban, como las propulsoras de las naves
Cerró los ojos, no porque no pudiera con el sonido
Sino porque se filtró un rayo
Que entró en su alma y brotó en una nota de blasfemia

Al cerrar los ojos
Abrió su alma y se cerró por fuera
Porque escuchaba como cantaba el dolor en plegarias
De aquella madre que aún ponía esperanzas en ver a su hijo
Un divino temblor en la desierta quietud lo conturba
Logra abrir los ojos nuevamente
Al fin, la vida le gritó: ¡despierta!

Porque el cansancio a la espera de que la cena termine no cesa
La muerte en el hambre poco a poco, a todos asecha
La muerte tiene unos ojos claros no tan bellos
Con iris de ónix
Y de malolientes tintes, lanzan vivos destellos

La muerte tiene senos duros y negros
Piernas firmes y ágiles para los nerviosos
Porque asecha a toda la multitud que caminaba
Pero hay un sátiro joven que la espera a que salga
Era aquel escritor
En silencio nocturno
La tierra tiembla
El escritor sigue firme sobre la tierra
La voz de ella se le acerca
Algo de él murmura para intimidarlo
Más súbito el escritor resiste
Con una incansable y medrosa tristeza
Él la sigue y no se le escapa
La enfrentará hasta verla morir
Y que hacer siendo un simple escritor
Como la propia agonía, él le habla, y se apoya en ella
Le cuenta al oído las glorias de su vida
Le hace saber que él la ha vencido en vida
De tal modo que la espanta
Y la muerte se aleja lentamente
Esperando que termine la cena
Esperando que el último brindis
Caiga sobre los ríos
Que se fecunde entre raíces
Y deje de formar guerras civiles
La señora creyente insiste;
Dios promete que el cielo es venturoso
El infierno promete brillar
Ambos derramando la esencia
Porque el gen de la vida está en el existir

Vives para sobrevivir o para existir…

Todo en este mundo no tiene sentido
El baile de gala para un simple escritor
Acaba de comenzar
Porque en el gran baile se va a poner la pieza musical final

A penas comienza la búsqueda de un nuevo amanecer…

La guerra ha hecho de esta cena una fiesta pagana
Nadie quiere beber el trago de paz
Todos se quieren acostarse con la libertad
Usando como sábana la bandera que trataban de flamear

La pregunta es…
¿Quién se la follará?

Continuara…

fuente: musica.com disquito - musica.com

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