LETRA
La Llama
Lo que nazca será fértil
sobre cenizas de amores quemados.
Centinelas del silencio
mientras bulle otra vida soñada que no para,
por nadie para.
El pulso en dos cuerpos a tiempo
levitando a un palmo del suelo.
Nos creímos ser viento
sin otra meta que el propio extravío;
en continuo destino.
Vuelvo a inhalar aquella emoción
nueva al volver a mirarnos.
Fue ensoñación, una ilusión.
Creímos que el vuelo era eterno, amor,
que nuestro vuelo era eterno amor,
contigo en continuo destino.
Desierto de cuerpos sedientos.
Humanos que aferran su mano a otra mano,
aislados del resto
sin otra estela que el propio delirio;
en contiguo destino.
Vuelvo a inhalar aquella emoción
nueva al volver a mirarnos.
Fue ensoñación, un aluvión,
creímos que el vuelo era eterno, amor,
que nuestro vuelo era eterno.
El esplendor por cada rincón;
aquella expansión en mi pecho.
Por cada pulsión, más pulsación.
Creímos que el fuego era eterno, amor,
que nuestro fuego era eterno amor,
contigo en contiguo destino.
Pero la llama se agota,
ya no asombra, no emboba.
No tiene memoria
de la chispa en que brotó nuestro amor.
Nuestro amor.
Significado de la letra
En la canción 'La Llama' de Fon Román junto con Izal, se describe la idea de que lo que nazca será fértil, incluso sobre las cenizas de amores pasados. Se habla de la sensación de estar viviendo una vida soñada, siempre en movimiento y sin detenerse para nadie.
Se menciona la sensación de flotar, de sentir el pulso en dos cuerpos que parecen estar en otro tiempo, escapando de la realidad. Se creyeron ser como el viento, sin más objetivo que perderse a sí mismos, en un constante destino compartido.
Se describe cómo vuelven a sentir la emoción al mirarse de nuevo, como si fuera una ilusión o un sueño. Pero poco a poco se da cuenta de que esa sensación de vuelo eterno va desapareciendo, dejando lugar a un desierto de cuerpos sedientos de amor y conexión.
A pesar de la intensidad del inicio, se llega al punto en el que la llama se apaga, ya no sorprende ni cautiva. Se menciona la falta de memoria de esa chispa inicial que dio origen al amor compartido, dando la sensación de que ese amor eterno se desvanece con el tiempo.
En resumen, la canción reflexiona sobre la fugacidad de las emociones y los amores, haciendo hincapié en la idea de que todo tiene un ciclo y que, a pesar de la intensidad inicial, las llamas del amor pueden apagarse con el paso del tiempo.
