Charlas de vereda de Stefano Mac

Charlas de vereda Letra

Stefano Mac

LETRA

'Charlas de vereda'

Le escribo a dos o tres, son mis amigos,
Por eso cada vez que canto es como una charla conmigo.

Quisiera llevarla alto, tanto como dijimos,

Pero antes debo desenterrar mi propio dominio.

Que está escondido en algún lugar de este cráneo,

Hoy lo dejo descansar, pensar me hace daño.

Porque desemboca en un rostro al que luego extraño,

O en un perfume que no siento hace muchos años.

Es extraño, el tiempo es tan corto,

Pero tan lento cuando ya no soporto

Que este día se termina y mañana será otro

Y otro más sin conocernos a nosotros.

Todo es tan loco, como el amor,

Una palabra tan corta y sin definición.

Nunca quise tanto a alguien como te quiero a vos

No iba a hablar de ti y otra vez no me salió.

Y es que estas en cada rincón de mis neuronas,

Como nieve en los Alpes, o sangre en las arterias.

Algunos dicen que todo camino va hacia Roma

Pero para mí que eres como toda Italia entera.

Pienso, no hay manera de que llegue lejos,

En cada ilusión que muere lo noto.

Igual entiendo cuando en frases yo me reflejo,

Que si no escribo pa mí, jamás será para otro.


O quizá no soy tan bueno como yo pensaba,

O lo soy y el mundo no quiere echarme un ojo

Porque no entiende el valor de cada palabra,

O lo entiende y simplemente se está haciendo el sordo.

Y si, debo ser un aburrido

Por pensar en estas cosas y buscarle un sentido

Busco respuestas mientras otros se divierten

Aun sabiendo que lo voy a perder todo ante la muerte.


Todos nos vamos por dónde vinimos,

Espero algún día poder sentirme en paz,

Ya no me gusta ni siquiera como escribo

Lo subo de todas formas, porque me da igual.

Me da igual estar mal, me da igual ser feliz,

Si de todas formas me voy a morir.

E intentar conquistar aquel sueño infantil

Que no pude borrar porque vive en mí.

No te parece tan cruel la sociedad?

Dejar a un lado lo que quieres para hacer algo más,

Porque el dinero no importa, es algo material

Pero si importa, al final, pues te obliga la necesidad.

Y vivir atado, envejeciendo como un perro

Esperando el último día como una visita.

Trabajando para pagarle al herrero

Que pule los clavos con los que nos crucifican.

No quiero entristecerte, pero el mundo es triste,

Aunque sé que también es delicioso y colorido,

Cuando descubres que la felicidad es tan simple

Como charlar en la vereda contigo.