'Tabernero' se estrenó el .
LETRA
Tabernero
Mi corazón solitario sufre por no estar contigo
Y lloro igual que los niños ya acordándome de ti
No aguanto más el martirio, me está quitando la vida
Y a Dios le pido plegaria pa' que se apiade de mí.
Te necesito, chiquilla, como el agua que yo bebo
Como tu boca pronto un beso no me dé, me voy a morir.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Yo sé que tuve la culpa de que me dejaras solo
No me porté bien contigo, nunca te correspondí
Tú te merecías mucho y yo nada te ofrecí
Pero ahora que no te tengo me doy cuenta que sin ti...
Soy un barco a la deriva, no tengo luz en mi vida
Por favor, cura mi herida, que estoy cansado de sufrir.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Tabernero, tabernero, dame vino
Tabernero, quiero olvidar a esa niña
Y olvidarla yo no puedo.
Significado de la letra
En esta canción de Alejandro Mora junto a Manuel Cortés, se relata la historia de un corazón solitario que sufre por la ausencia de su ser amado. Lágrimas caen recordando momentos compartidos, sintiendo un martirio que lo consume. En su desesperación, ruega a Dios por compasión.
El protagonista expresa su necesidad imperiosa de esa persona, comparando su presencia con el agua vital que necesita para vivir. La melodía nos lleva a sentir la intensidad de su dolor y anhelo, donde un beso de la amada se convierte en la única salvación.
El tabernero es invocado como confidente en esta narrativa de desamor. Se busca en el vino la liberación del tormento emocional, el olvido de un amor imposible de borrar. Se reconocen los errores y la falta de reciprocidad en la relación perdida, la falta de luz en una existencia marcada por el vacío sin la otra mitad.
La repetición de la súplica al tabernero, junto con la imposibilidad de olvidar a esa niña, resalta la intensidad de la añoranza y la herida abierta en el corazón. La melodía se convierte en un refugio, un bálsamo para un alma herida que clama por alivio, por una salida a tanto sufrimiento.
En cada estrofa, la música y la letra se fusionan para transmitir la angustia, la culpa y la esperanza de un corazón roto. El ritmo envuelve la melancolía y la necesidad de liberación, creando una atmósfera íntima y conmovedora. La canción es un viaje emocional que nos invita a sentir la intensidad de un amor perdido, de una herida que tarda en cicatrizar.
