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LETRA

¿Cuánto dice una palabra?
¿Cuánta ternura despierta?
Amor de la letra cierta,
que Dios en el alma labra.
Cuando a la vida se abra,
de su mano el mundo va.
Te acompaña más allá,
del camino que te llega…
Eternamente se entrega,
y es toda tuya mamá.

A las madres de la guerra;
a las madres del hospicio;
que aprendieron el oficio
más sublime de la tierra;
a la que un hijo le encierran
y muchas penurias pasa;
a las madres de la plaza.
Les dedico mi poesía,
y abrazo y beso a la mía
gracias a Dios, en mi casa.

Yo te beso madre mía
con el alma y corazón,
y te entrego mi canción,
también mi mejor poesía.
Este verso te debía
porque siempre en deuda estoy.
Así te saludan hoy:
Un bohemio, un soñador,
un loco lleno de amor,
y este poeta que soy.

Amor incondicional,
sos mi ejemplo de trabajo,
sos el barco que me trajo,
en medio del vendaval.
Mi castillo de cristal,
en un cuento sin edad.
La luna llena que está,
en el alma del poeta,
me entrega una frase escueta:
¡Te quiero mucho mamá!

Dice que soy el mejor,
y apoya con ondas puras,
a mis sueños y locuras,
de tozudo pescador.
Es la fábrica de amor,
más allá del más acá.
Siempre me acompañará,
(Le aclaro por si no entiende)
El cariño que trasciende,
de mi querida mamá.

Dueña del amor total,
es lo más grande mi vieja,
calor de lana de oveja,
y fuerza de vendaval.
Hay un verso sin igual,
enredado al firmamento.
Se que en la gracia del viento,
un día daré con él,
para bajar al papel,
en palabras lo que siento.

El verso que te buscaba,
todavía no lo encuentro;
es que siempre sos el centro,
del poema que anhelaba.
Por más que tire la taba,
se empeña en caer de suerte.
Ningún sueño dejé inherte,
gracias por hacerme así,
de todo lo que viví,
es la bohemia mi fuerte.

Me baten que cumple ochenta,
tiene mil años mi vieja,
y un brillo de candileja,
que alumbra sin darse cuenta.
Soledad, a los cuarenta,
con tres hijos, Mamma mía.
La vida es sabia poesía,
y te dio felicidad,
en toda la vecindad,
sos simplemente María.